Negociar es lo tuyo. Comprar a precios competitivos, adaptarte rápidamente, cerrar tratos que satisfagan a todos. Ahí reside tu fuerza. De ahí obtienes tus ingresos.
Llevas años haciendo buenos negocios. Quizás empezaste como operador en una empresa más grande y diste el salto para empezar por tu cuenta. Desde entonces, todo ha ido rápido. Tienes clientes fijos, proveedores fiables y ya eres un nombre conocido en el Comercio Lácteo.
Sabes lo que produce una buena mantequilla. Conocés a tus clientes habituales. Y sentís cuándo empieza a moverse el mercado, mucho antes de que una hoja de cálculo te lo diga.